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La historia detrás de la empanada más cara del mundo

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La historia detrás de la empanada más cara del mundo

A un hombre en Bogotá, este bocadillo le terminó costando unos 800.000 pesos.

Por: ELTIEMPO.COM*
15 de febrero 2019 , 05:21 a.m.

Un antojo de empanada le terminó costando 834.000 pesos a un hombre en Bogotá. El curioso y desafortunado hecho sucedió por cuenta de una multa impuesta por las autoridades amparándose en el Código de Policía.

Así lo cuenta Steven Claros quien, a la salida de su trabajo en La Castellana, compró una empanada a un vendedor ambulante sin saber que estaba cometiendo una infracción.

Según el relato del joven, cuando estaba comiéndose su bocadillo, fue abordado por la Policía, que le pidió la cédula y procedió a imponerle una multa tipo cuatro por un valor superior a los 800.000 pesos. 

«Me comí la empanada más cara de mi vida», aseguró Claros a CityTV. El joven asegura que las autoridades observaron y esperaron a que hiciera la compra, sin avisarle antes que estaba incurriendo en una mala práctica.

«Cometí un error comprando a un vendedor ambulante», admitió. Y agregó «pero tenía la buena fe de que él tenía los permisos para ejercer la venta ahí». 

De acuerdo a las autoridades, la compra de alimentos u otros artículos a vendedores informales no autorizados implica la promoción de la invasión del espacio público.

Así se consigna en el artículo 140 del Código de Policía que enumera los comportamientos contrarios al cuidado e integridad del espacio público. Entre ellos está «promover o facilitar el uso u ocupación del espacio público en violación de las normas y jurisprudencia constitucional vigente». 

«Es una invitación a los ciuadadanos para que conozcan la Ley 1801 donde deben comprometerse a no comprar a un vendedor en espacio público porque así se propicia esa mala conducta», afirmó la coronel Sandra Liliana Rodríguez, oficial de supervisión de la Policía Metropolitana.

Por ahora, Steven Claros tiene cinco días hábiles para pagar la multa. Claros, desesperanzado, asegura que no tiene con qué pagarla. Pues, mensualmente, tiene que costear sus gastos de universidad, transporte diarios y, además, apoyar económicamente a su familia.

ELTIEMPO.COM*
Con reportería de CityTV

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