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Dávinson, la cuota colombiana en la final de la Champions

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Estaba en la cancha, no en un estadio europeo, simplemente en una canchita humilde de Cali. Allí lo encontró la casualidad. “¿Quiere ir a Nacional?”, le preguntó un técnico famoso, que de inmediato fue reconocido por Dávinson Sánchez. Era Juan Carlos Osorio, quien pasaba vacaciones allí e hizo una parada técnica para encontrar a ese morocho alto y potente que jugaba de mediocampista. Sí, de mediocampista. “Sí, quiero, claro, hable con mi mamá”, fue todo lo que atinó a decir Sánchez, con una timidez que no cuadraba con su 1:89 de estatura, sin imaginar que esa casualidad sería su boleto a la gloria.

Todo en la carrera deportiva de Dávinson Sánchez ha sido fugaz, veloz, tanto como sus cierres en la zaga. A sus 22 años tiene el privilegio de contar que está en el fútbol de Europa, que ha pasado por las ligas de Holanda y de Inglaterra, que ha hecho pro ceso en la Selección Colombia, en la que hoy es indiscutible en la titular del equipo de mayores que jugará la Copa América; que es uno de los defensas top del mundo y, como si todo eso fuera poco, puede sacar pecho, levantar la cara y contar con orgullo que está en la final de la Liga de Campeones con el Tottenham. 

Sánchez nació en Caloto, Cauca, pero está muy marcado por Antioquia, porque allí tuvo su debut profesional en Atlético Nacional, camiseta que defendió por cuatro años, gracias a la fortuna y a Osorio. “Lo quiero pero para defensa”, le dijo el DT ese día en la canchita de Cali, detectando de inmediato su potencial. Osorio no falló. Dávinson llegó, entrenó con los mayores que veía por TV y al poco tiempo ya les estaba quitando balones en la cancha. Rápido se ganó la titular en el club paisa, donde logró cuatro títulos, entre ellos la Copa Libertadores 2016. Mientras tanto, hacía el proceso en la Selección. En el 2017 tuvo el debut. 

Fue fichado por el Ajax, donde jugó 47 partidos. Luego, el Tottenham apareció en su camino y se lo llevó por 40 millones de euros, una cifra astronómica para un defensor central. Dávinson fue a buscar espacio en el fútbol inglés y se ganó el puesto, con su velocidad y potencia, como ha sido su carrera. 

Hijo de Óscar Arvey y Esther Mina, quienes labraron el camino para que su hijo cumpliera sus sueños, Dávinson no deja de ser un muchacho –porque todavía es un muchacho– humilde, callado, de pocas frases, pero precisas. “Todos quieren ganar el trofeo, y si quieres hacerlo tienes que hacer más que el rival. Tienes que correr más. Tienes que chocar más… A veces solo jugar al fútbol no es suficiente”, dijo antes de esta final. Ha jugado 35 partidos en la temporada. Una lesión mermó su ritmo, lo sacó del juego de vuelta de la semifinal, pero ha trabajado con paciencia en su recuperación. 

Fuente: El Tiempo

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