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Casi 700.000 desplazados en Siria y todo parece indicar que los ataques continuarán

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Desde el pasado 1 de diciembre cerca de 700.000 personas se han visto desplazadas por la ofensiva de las tropas sirias y rusas en el noroeste del país, informó este lunes un portavoz de la ONU. Ahora los ataques están concentrados en Alepo y difícilmente se detendrán. 

La última escalada militar en Siria es de las peores en los últimos años. Día a día se registran cifras altas de muertos en ataques, pero hasta hoy se conoció la primera gran cifra que inmediatamente enciende las alarmas a nivel internacional. «Desde el 1 de diciembre, unas 689.000 mujeres, niños y hombres se han desplazado de sus hogares en el noroeste de Siria. Esto es un salto significativo sobre nuestra estimación anterior de 586.000 el pasado 2 de febrero», afirmó a Efe el portavoz regional de la Oficina de Asuntos Humanitarios de la ONU (OCHA) para la crisis en Siria, David Swanson.

El responsable consideró que ahora la crisis «está fuera de control» en un momento en el que los civiles, más del 80 % son mujeres y niños, continúan huyendo «hacia el norte a áreas consideradas más seguras, que se están reduciendo rápidamente, a medida que continúan los avances territoriales contra las fuerzas de oposición».

«Como resultado de los ataques aéreos y los bombardeos del fin de semana, al menos 19 personas murieron, mientras que docenas más resultaron heridas, muchas de ellas mujeres y niños», indicó el portavoz de la ONU. En nueve meses de ofensiva, más de 1.500 civiles han muerto, «una cifra que se espera que aumente dada la intensidad de la violencia», señaló Swanson. 

El oeste y sur de la provincia de Alepo están siendo ahora el principal foco de la operación militar de las tropas leales al presidente sirio, Bachar al Asad, después de capturar la ciudad de Saraqeb, en el este de Idlib. Según el Observatorio Sirio de Derechos Humanos, aviones rusos han bombardeado la madrugada de este lunes la población de Abyan y ha dejado nueve muertos, entre ellos seis niños y dos mujeres. «El balance podría agravarse, hay heridos en estado crítico que se encuentran aún bajo los escombros», agregó el Observatorio.

Por la noche, socorristas de defensa civil, conocidos con el nombre de «Cascos Blancos», se dedicaron a rescatar heridos y liberar a personas atrapadas en los escombros, bajo un frío glaciar. Un socorrista cargaba con el cadáver de un niña cubierta por una manta de lana. Sus familiares pedían que la transportasen en una ambulancia, constató un periodista de la AFP.

Otros voluntarios, a golpe de martillos y perforadoras de grandes bloques de cemento, retiraron a un hombre y a un niño cubiertos de polvo. De las 29 víctimas registradas desde el domingo, 23 murieron en ataques rusos y seis en bombardeos de las fuerzas del régimen, según el OSDH.

La autopista M5 

Los ataques se centran en el sector aún en manos de los yihadistas y rebeldes en un tramo de dos kilómetros de la estratégica autopista M5 que une Alepo con Damasco y que el régimen busca reconquistar. Apoyado por la fuerza aérea rusa, el gobierno de Bashar Al Asad lanzó en diciembre una nueva ofensiva contra Idlib, último gran bastión de los rebeldes.

El domingo, el ejército afirmó en un comunicado haber reconquistado en los últimos días «decenas de pueblos y localidades» en el sur de Idlib y en el oeste de Alepo, apoderándose de un total de «600 km2». Más de la mitad de la provincia de Idlib y sectores aledaños de las provincias vecinas de Alepo, Hama y Latakia siguen en manos de los yihadistas de Hayat Tahrir al Sham (HTS, exrama siria de Al Qaida) y otros grupos similares.

La operación militar ha dejado un saldo de más de 300 civiles muertos, según el OSDH, y ha obligado a más de medio millón de civiles a abandonar sus hogares, de acuerdo con la ONU.

Ver más: La inédita escalada militar entre soldados turcos y sirios que ya deja más de 30 muertos

Refuerzos turcos 

El avance de las fuerzas gubernamentales provoca la ira de Turquía, que en septiembre de 2018 acordó con Rusia crear una «zona desmilitarizada» en esta región bajo control de los dos países. Ankara cuenta con 12 puestos de observación, tres de ellos rodeados por las tropas sirias, en el sudeste de Idlib, adonde envió importantes refuerzos estos últimos días.

El presidente turco Recep Tayyip Erdogan planteó un ultimátum al régimen sirio, instándolo a alejar sus tropas de los puestos de observación militares turcos antes de fines de febrero. El lunes pasado, se registraron combates inéditos entre las tropas de Ankara y las fuerzas del régimen sirio que dejaron más de 20 muertos de los dos lados.

Fuente: https://www.elespectador.com/

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