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Las voces que relataron la música tropical en Medellín

Cuando la música tropical se adentraba en los hogares de los paisas, unos carismáticos personajes se escondían en unos cuartos pequeños llenos de equipos para contar lo que sucedía en la escena artística de la ciudad.

Se trataba de los locutores que mostraban a sus oyentes el talento emergente de Medellín y los vinculaban con los intérpretes e instrumentistas de los ritmos bailables. En ocasiones, tomaban el papel de los programadores, directores y hasta de promotores. Pero, sus voces siempre fueron el pilar que los guiaba en su trayectoria profesional.

 

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La música tropical tuvo que pasar por un berenjenal para tomar un lugar en la programación de las emisoras locales. Hernando Enrique Aguilar, El Gitano, y Eliabel Angulo, El Hijo del Siboney, fueron testigos de la apatía que tenían los medios de comunicación hacia unos ritmos que guiaban los cuerpos de las personas. “La música son amores porque no maltrata a quien la escucha, es un amor para toda la vida”, afirma Aguilar.

El Gitano cuenta que en la década de los 70, las emisoras comenzaron a transmitir sencillos de ritmos tropicales. Los tangos y la música tradicional colombiana imperaban. Cuando trabajaba para Radio Cristal como locutor, en un turno de noche, un impulso rebelde lo hizo programar una canción de los géneros bailables. Eran las tres de la mañana y en la fonoteca de la emisora encontró un long play de Orlando y su combo, observó el mosaico del disco y programó la canción Combolerias costeñas.

Estuvimos en la banca de los garantes, en los primeros lugares, nosotros elegíamos las canciones porque a veces nos metían unos embuchados las casas disqueras

A las seis acababa su turno, uno de sus compañeros contó lo sucedido a su directora y fue citado a una larga reunión con el gerente de Radio Cristal.

–¿Qué pasó aquí? –preguntó el gerente.

–Yo no sé, que lo diga la directora –respondió Aguilar.

–Él cambió la programación. ¿Cómo se le ocurre poner música tropical a las tres de la mañana? –dijo la directora.

–Hágame el favor y busca el disco –el gerente le ordenó a El Gitano, quien se dirigió a la fonoteca, buscó el disco, entró a la oficina de gerencia y lo colocó en un equipo de sonido. El gerente comenzó a mover los pies y a aplaudir.

–Por favor, ¿esto qué consecuencias tiene, directora? Agradezca que le dio un poquito de vida a esa programación. Mire, señor Aguilar, voy a ordenarle a la programadora que en los sucesivos me sigan colocando música de este tipo –concluyó el gerente, la directora y El Gitano salieron de la oficina en silencio.

“Me llamó la atención esta música porque me dolía. Yo sentía que algo falta en mí, en la emisora se siguieron programando ritmos tropicales. Luego Todelar adquirió la emisora Claridad, estaba dirigida para gentleman y empezamos a trabajar música bailable, a explorar diferentes géneros y a hacer diferentes combinaciones. Nadie conocía el merengue, entonces hicimos un programa que se llamaba Salsarengue y uno especializado en la Sonora Matancera”, cuenta Aguilar.

Casi siempre con los artistas teníamos una empatía particular, yo me pongo en el tono de ellos con mi vacilón

En Emisora Claridad implementaron un sistema que se llamaba Los Tres en Línea en donde se colocaba una salsa, un merengue y una canción de música tropical. Los promotores musicales de las casas disqueras más reconocidas como Discos Fuentes y Codiscos se dirigían a la emisora para mostrar los nuevos discos de larga duración que se producían, y señalaban la canción que podría ser más escuchada en la emisora.

No siempre coincidían las recomendaciones de los promotores y los locutores, a veces terminaban marcando dos canciones, la pieza que sugería la casa disquera y la emisora. El locutor Eliabel Angulo, quien trabajó para Claridad con El Gitano, recuerda que con sus referencias hicieron que distintas canciones tropicales sonaran en la ciudad con frecuencia.

“Estuvimos en la banca de los garantes, en los primeros lugares, nosotros elegíamos las canciones porque a veces nos metían unos embuchados las casas disqueras. Nosotros pegamos canciones como Patacón Pisao, de El Nene y sus traviesos, y Las Tapas, de Lisandro Mesa, regamos estas canciones antes de que llegaran a Barranquilla. A través de la radio, uno consigue muchos amigos en la música, yo considero que es la profesión más noble y elocuente”, dice Angulo.

Eliabel Angulo realiza junto con el promotor musical Hernán Darío Usquiano el programa Viejotequiando en Asoredes.Foto:

Cortesía Eliabel Angulo

Por medio de la locución conoció a grandes personajes de la música como Joe Arroyo, Rafael Orozco, Alcides Díaz, Jairo Paternina, Gustavo Quintero, el maestro Fruko, Héctor Lavoe, Johnny Pachecho y al dominicano Cuco Valoy. En una ocasión tuvo la oportunidad de conocerlo en Barranquilla después de que su éxito Juliana, qué mala eres sonara en los hogares colombianos.

–¿Cómo le va con la canción de Juliana–preguntó Angulo.

–No me vuelva a preguntar por eso que te tengo algo que te va a desencantar–respondió Valoy.

–No, maestro, sino que es la historia que a mí me llama la atención, eso no le pasa a cualquiera y mucho menos a un niño de 16 años como tú en ese momento y toda esa vaina – dijo.

–Te voy a desilusionar desde ya. ¿Sabes una cosa? Juliana no se llamaba Juliana.

Angulo cree que él junto con sus compañeros de Emisora Claridad son los responsables de que muchas mujeres jóvenes se llamaran Juliana. Recuerda la anécdota con jocosidad al igual que Aguilar, ambos consideran que su conocimiento sobre la salsa y la música tropical les daban pistas para abordar a sus entrevistados. “Casi siempre con los artistas teníamos una empatía particular, yo me pongo en el tono de ellos con mi vacilón”, dice El Gitano.

Los locutores consideran que Emisora Claridad fue una de las precursoras en la difusión de la música tropical en Medellín, también resaltan la labor de Ondas de la Montaña y Estéreo Azul en la segunda mitad del siglo XX. Hoy consideran que Latina es una de las emisoras más destacadas en la promoción de la salsa junto con el programa Viejotequiando de la Asociación de Medios de Comunicación (Asoredes), sin embargo piensan que no hay escena radial similar a la que vivieron

Fuente: El Tiempo

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