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«No vamos a parar»: La voz de 4 manifestantes en Chile (y qué tan factible es que se cumplan sus demandas)

El humo empieza a esparcirse por las calles del sector de Tobalaba, en la zona oriente de la capital de Chile, Santiago.

 

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El fuego lo provocan las bombas molotov lanzadas por algunos de los cientos de manifestantes reunidos fuera del centro comercial Costanera Center.

La ofensiva apuntaba directamente a las fuerzas policiales, quienes, a su vez, intentan reprimir -con bombas lacrimógenas y agua- a quienes llevan días marchando en las calles.

El ambiente está tenso. Vestidos de negro y con el rostro cubierto, algunos manifestantes parecen estar dispuestos a todo. Gritan contiendas como «¡basta de abusos!» y «¡esto no termina!» mientras que los Carabineros responden con agresividad.

Esta escena, que ocurrió el 6 de noviembre cuando habían pasado 20 días desde que estalló la peor crisis política y social de los últimos 30 años en Chile, no ha parado de repetirse.

20 días en los que las principales avenidas de diversas ciudades del país sudamericano han sido protagonistas de intensas protestas, rayados y, en muchos casos, destrucción.

Image captionBarricada ardiendo cerca del centro comercial Costanera Center

Ya nada es normal. La gente sale temprano de sus trabajos, los supermercados y centros comerciales abren por unas pocas horas y los medios de comunicación se dedican a transmitir solo sobre el colapso en el que está sumido el país.

Aún así, con la economía estresada y con distintos servicios operando de forma incorrecta -como el transporte-, las marchas siguen teniendo una base de apoyo importante entre los chilenos.

Según la encuesta Termómetro Social, elaborada por Núcleo Milenio en Desarrollo Social (DESOC), más del 85% dice estar «de acuerdo» con las protestas de la ciudadanía.

El gobierno de Sebastián Piñera, por su parte, ha sido transversalmente cuestionado por su respuesta a la crisis.

Se dice que los anuncios hechos hasta ahora -entre los que se encuentran el alza del 20% en las pensiones solidarias- son «cosméticos» o que llegan «demasiado tarde«.

En ese contexto, ni las autoridades y ni los académicos y expertos han sido capaces de dilucidar qué es lo que realmente quiere la calle y cuán factible es que sus demandas sean satisfechas.

Es una pregunta difícil de responder pues las demandas son múltiples.

BBC Mundo le preguntó a cuatro manifestantes por qué siguen marchando. Sus respuestas son distintas, pero tienen algo en común: ninguno está dispuesto a parar.

FUENTE: bbc.com

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