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¿Por qué alguien llega a fingir un embarazo?

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Caso de mujer en Bogotá puede ocultar trastornos emocionales, opinan psiquiatras.

Las autoridades distritales desmintieron en la noche de este lunes la denuncia de una mujer supuestamente en embarazo que aseguraba haber sido drogada para robarle a su hijo.

Vale decir que no es la primera vez que esto sucede en el país. Es muy recordado el caso de Liliana Cáceres, quien en 1997, con apenas 16 años de edad, fingió estar embarazada de ocho pequeños para retener a su pareja, según confesó después del escándalo.

Para Rodrigo Córdoba, director del programa de psiquiatría de la Universidad del Rosario, detrás de un embarazo fingido pueden existir varias causas, todas emocionales, que permiten presentar esto como un síntoma en el cual claramente se detectan trastornos.

Uno de ellos es la pseudociesis, en la cual la mujer da por hecho que tiene un embarazo e incluso llega a experimentar manifestaciones y síntomas propios de dicha condición, incluidos cambios físicos. “Esto en realidad es un trastorno mental específico”, dice el psiquiatra.

También insiste que puede ser consecuencia de un delirio, que es la condición en la cual la persona tiene incapacidad para diferenciar la realidad interna de la externa, al punto que percibe el falso embarazo como un hecho con el cual convive. “Esto por lo general forma parte de cuadros psicóticos reales y en esencia son ideas delirantes que no solo se dan por hecho sino que se viven con rigor”, insiste el psiquiatra.

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Según los expertos, las mujeres con pseudociesis tienen incapacidad para diferenciar la realidad interna de la externa, al punto que percibe el falso embarazo como un hecho con el cual convive.

Otro motivo para fingir una gestación es la aceptación social. “Este cuadro se da cuando existen características de personalidad en mujeres que persiguen algún tipo de ganancia secundaria como beneficios que por otra vía no son posibles con su pareja, así como fortalecer vínculos familiares o también preocupaciones del entorno hacia ella. Como llamar la atención, por ejemplo”, remata Córdoba.

Olga Albornoz, psiquiatra, considera que detrás de esto también pueden existir necesidades de encontrar en estos actos reforzadores sociales en personas que, por su historia personal, tienen fragilidades e inseguridades.

Sandra Herrera, psicóloga clínica, apunta que un embarazo también se puede fingir a partir de un deseo permanente y de una obsesión de ser madre que puede deslizarse, dependiendo de cada personalidad, hacia la pseudociesis o conductas delirantes.

Herrera manifiesta que cuando se presentan estos casos no hay que dejarlos pasar como una anécdota o un caso judicial más “porque detrás de estas situaciones subyacen trastornos emocionales que requieren atención”.

“Toda persona que hace este tipo de cosas debe ser acogida por un sistema sanitario para recibir tratamiento especializado”, concluye la experta.

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