El futuro de nuestra ciudad

Escrito por el 27 octubre, 2023

Por: Adriana Bermúdez Arango.

El pasado domingo 22 de octubre, tuvimos la oportunidad de ver, a través del canal regional Telepacífico, a los candidatos a la Alcaldía de Cali en un debate ordenado, bien estructurado, sensato y respetuoso, organizado por “Hablemos claro” de El Tiempo y Telepacífico.

El debate fue moderado por Adriana Santacruz, periodista ampliamente reconocida de la región y por Andrés Mompotes, director de El Tiempo. Estuvo centrado en propuestas, no en agresiones, lo que es un triunfo para los organizadores y moderadores, porque fueron capaces de lograr que los candidatos se enfrentaran con altura, planteando sus propuestas y asumiendo compromisos ante sus electores.

¿Qué pude concluir? Desde mi óptica y a grosso modo, porque no podré tocarlo todo, es claro que Danis Rentería tiene una experiencia muy valiosa como conciliador, al haber sido consejero de paz durante el mal llamado “Estallido social”; sin embargo, su apoyo irrestricto a las propuestas del gobierno central como, por ejemplo, a la reforma a la salud, único candidato que la considera imprescindible como la plantean desde el gobierno Petro, no lo dejan tan en firme como candidato hoy, un año después de que llegó “El cambio” y que es ese “cambio”, el que está creando la consabida “crisis explícita”, lo que debilita su argumento. Los demás candidatos están de acuerdo en que el sistema de salud debe mejorar, pero no cambiar.

Llama también la atención, la manera en que menciona a “Mi presidente Petro”, con quien parece tener una interesante cercanía para solicitarle los recursos que desea invertir en educación y que, según dice, Petro le entregará. Amanecerá y veremos si eso es viable así, supeditado a lo que el presidente ‘quiera’ dar y no con recursos definidos dentro del presupuesto. Resalto su propuesta de construir una cárcel agrícola para hacer productivos a los reclusos. La reinserción debe darse desde la cárcel, ésta no puede seguir siendo en un espacio de profesionalización para la delincuencia.

Millerlandy es una mujer interesante y, hasta cierto punto preparada para afrontar el cargo, quien hizo una buena gestión frente a la Secretaría de Salud durante la pandemia, en el gobierno de Jorge Iván Ospina, considerado el alcalde con la mayor desaprobación en Colombia, según encuesta Invamer de octubre de 2023. Los caleños, además, recuerdan que es sobrina de Dilian Francisca Toro, quien podría llegar a convertirse nuevamente en la gobernadora del departamento, pero a la que todos le conocen los escándalos de corrupción, presente y pasado que no juegan en favor de la candidata.

Sus propuestas de un Centro Transitorio para 2500 personas y de una Cárcel Distrital pueden ser interesantes, porque descongestionan las estaciones de Policía y la cárcel; también lo es la propuesta de dotar a los policías de cámaras corporales, para que la ciudadanía recupere la confianza en los uniformados y la entidad, o su aceptación frente a la militarización cuando sea necesario, para proteger a los jóvenes y demostrar autoridad. Es muy interesante escucharla hablar de “articular” a las Secretarías para una planeación a largo plazo de diversos aspectos, lo que evidencia su conocimiento sobre lo difícil que puede ser para la Administración lograr objetivos, cuando las entidades no trabajan en equipo. Punto para ella, porque sabe cómo funciona el municipio. Pero su idea de cambiar el modelo de los cuadrantes de Seguridad, retomando una línea única como el 123, puede ser un retroceso. Seguro que desconoce los beneficios de inmediatez que genera el nuevo modelo para los ciudadanos y quiere cambiarlo por una nueva oficina en la Alcaldía que reciba llamadas, lo que se resume en más burocracia, porque esa función y sistema lo tiene hoy la policía.

Roberto Ortiz es un empresario que aspira por tercera vez a la Alcaldía de Cali. Su fortín político radicó inicialmente en las ‘chonticas’, mujeres cabeza de hogar que venden chance para conseguir su sustento. La falta de oportunidades en esta ciudad lleva a que, estas mujeres, aunque carecen de empleo y estabilidad en el modelo, vean en Ortiz su mejor oportunidad para salir adelante, quien no arriesga mayor cosa y se beneficia del trabajo que ellas realizan. Actualmente, su candidatura se encuentra en la mira porque a ella pertenecen los concejales que apoyaron a Jorge Iván Ospina, quienes aspiran, gracias a las maquinarias que ya han establecido, conservar su curul y los cargos que les otorga la alianza con el Chontico. Así funciona la política.

Su gran propuesta es en seguridad. Habla de implementar el SISEC, Sistema Integrado de Seguridad Ciudadana de Cali, que tendrá un costo de 40.000 millones y que consiste en drones, vehículos blindados, cámaras con inteligencia artificial, motocicletas, además de 450 uniformados específicamente capacitados para operarlo. No es claro cómo obtendrá los recursos para implementar este sistema, porque Cali está endeudada y con sus recursos comprometidos hasta 2045, tampoco parece tener en cuenta el mantenimiento y reposición de este tipo de equipos de alto costo. Propone fortalecer los centros transitorios, porque considera que las cárceles violan los derechos humanos y fue el único candidato en desacuerdo con el consumo controlado de sustancias sicoactivas.

Su plan de gobierno tendrá como enfoques educación, deporte y cultura, aunque desde el Concejo, no logró el pago para los artistas que han participado en las anteriores versiones de la Feria de Cali. Propone eliminar el ICA para las empresas que se quebraron en pandemia y realizar cuatro (4) megaobras que no se han hecho por 74 mil millones, además de exonerar de impuestos a empresas que se ubiquen entre Navarro y El Hormiguero. Propone instalar parquímetros y utilizar este dinero para pagarle a los “trapitos rojos”, lo que evidencia que desconoce las mafias que integran a este sector y que, cuando no les parezca el pago que les corresponda, seguro buscarán cómo dañar, desde cualquier frente, el sistema.

Alejandro Éder es, por segunda vez, candidato a la Alcaldía de Cali. En su trayectoria ha hecho parte de gobiernos como el de Álvaro Uribe, donde asesoró el rediseño de la Política Nacional de Reintegración y, entre 2007 y 2010 se desempeñó como asesor político y gerente de la Unidad de Cooperación y Relaciones Internacionales de la Alta Consejería para la Paz y la Reintegración, logrando que la comunidad internacional avalara la Política Nacional de Reintegración de dicho gobierno. También fungió como vocero internacional de las iniciativas de construcción de paz, donde se encuentran la Ley de Justicia y Paz, los programas de prevención de reclutamiento infantil y el proceso de desarme, desmovilización y reintegración. En el primer gobierno de Juan Manuel Santos, se desempeñó como alto consejero presidencial para la Agencia Colombiana para la reintegración y, entre 2012 y 2014, formó parte del equipo negociador del gobierno en los diálogos de paz con la guerrilla de las Farc en La Habana. Sin embargo, los caleños poco lo han visto en la ciudad y lo identifican más como “el esposo de Taliana” que como un líder del territorio, lo que puede jugar en su contra.

Fue el único que habló de la necesidad de ampliar el pie de fuerza policial en mil hombres, fortalecer la policía comunitaria y redoblar los CAI, apoyado en recursos del gobierno nacional. Sabe que Cali es una ciudad que tiene menos policías de los que necesita, lo complejo es ¿cómo hacemos para que nuestros jóvenes quieran vincularse a una entidad que no los respalda en su labor y que, además, les ofrece un salario promedio al de un profesional que no arriesga la vida? Éder Habla de fortalecer el núcleo familiar y de crear procesos de reconciliación en barrios donde hay fronteras invisibles. Quiere retomar los programas de formación de jóvenes habitantes de ladera, heredados de la Administración Armitage. No cree en la militarización y, aunque parezca paradójico, le apuesta más a una política de seguridad contundente que a los diálogos de paz; sin embargo, propone procesos de reconciliación en los barrios donde hay fronteras invisibles, cree en una cárcel con rehabilitación y en la necesidad de generar un acuerdo público privado para que no haya más presos en las estaciones. Ya está en conversaciones con la banca multilateral para que ayude a financiar la ciudad, gracias a la propuesta de tener una Visión 2075.

Pasará de 700 a 1000 los comedores comunitarios, aumentará el PAE y mejorará la calidad. Tiene claro que el transporte informal se debilita al fortalecer el formal y plantea un desarrollo agrícola en la ladera de la ciudad, mejorar la calidad de la educación y las condiciones para los maestros, considera el bilingüismo como eje central de la educación y que Cali se vuelque hacia la formación técnica y tecnológica, lo que permite entrar antes al mercado laboral. Propone que a las empresas que se creen en 2024, no se les cobre ICA, aunque no especifica por cuánto tiempo. Propone transporte gratuito para jóvenes y adulto mayor, pero ¿esto no es enseñar a los jóvenes a que las cosas deben ser gratis, a que las merecen “porque sí”?

A nivel general, es claro que todos saben que deben tapar los huecos que les quedaron incluso, desde la Administración de Armitage (hablo de las vías) y que el MIO no funciona como está concebido. La propuesta de renegociar los contratos y de pasar al pago por pasajero y no por kilómetro recorrido, quedó en el ambiente. También es una propuesta general que se genere integralidad con el transporte pirata, lo que permitiría formalizarlo y evitar que continúe siendo competencia que resta ingresos a la operación.

Todos apoyan el Tren de cercanías y quieren desarrollar el Metro, pero no es muy claro el tema de estudios de este último, porque los estudios técnicos del tren se demoraron ocho (8) años. Además, muchas de las propuestas hablan de subsidios, pero no explicaron cuál será la metodología para entregarlos, porque debemos tener claro que no todos los ciudadanos hacemos méritos para obtener lo mismo.

Como dije, un debate interesante, tranquilo y estructurado. La de hoy, una columna larga y llena de información pero que, espero, le sea útil para tomar una decisión el domingo. Recuerde que decidimos el futuro de nuestra ciudad.


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